La Danza de Shiva


El señor de la danza, consolida en una sola imagen muchos significados. Dios es el bailarín cósmico. Shiva es el alma primordial, poder energía y vida de todo lo que existe. Nataraja representa lo divino, porque en la danza el ser creado es inseparable de su creador. De manera similar, el universo y el alma no pueden ser separados de Dios.
Shiva también simboliza la quietud y el movimiento. La quietud habla de la paz y el equilibrio en el interior de todo, en el centro. El movimiento intenso, en ocasiones representado por su cabello ondeando en todas las direcciones, muestra la furia y vigor que llenan el universo. La implicación es que Dios permite ambas cosas. El baile y el bailarín son uno solo.

Según la leyenda, algunos enemigos deseaban destruir a Shiva. Enviaron un enano llamado el diablo del olvido y encarnación del mal. Para combatirlo, Shiva inició su danza cósmica, subyugando al demonio y liberando al mundo. Shiva salta sobre el enano y le aplasta la espalda con un pie. Esta es la pose de Shiva Nataraja que tiene tanto significado. Esa pose simboliza las actividades divinas de Dios.
La danza de Shiva está compuesta por la combinación siempre fluyente de sus cinco actividades.
El poder de la creación está representado por la mano derecha en alto y el tambor, sobre el cual toca y produce las vibraciones de las que emanan los ritmos y ciclos de la creación.
El poder de mantener está representado por la mano derecha de abajo en un gesto de bendecir o indicación de no temer.
El poder de destrucción se muestra a través del fuego que sostiene en su mano izquierda elevada en una pose de media luna. Esa luna creciente se puede observar también en su cabello.
El poder de ocultar es aquel que esconde la verdad, permitiendo así el crecimiento y eventual cumplimiento del destino, representado por el pie derecho parado sobre el demonio postrado.
El poder de revelar brinda conocimiento y libera el espíritu. Este está representado por el pie izquierdo levantado y la mano izquierda hacia abajo como una trompa de elefante.
El arco de fuego dentro del cual baila Shiva es el vestíbulo de la conciencia. Conocido también como el corazón lleno de luz del hombre, esta es la cámara central del universo físico. Nataraja danza el universo dentro y de entre la existencia, revelando la extrema realidad.
Puede llevar en su cabello una sirena, una calavera, una cobra y/o una luna creciente. La guirnalda de cráneos que lleva lo identifica como el tiempo y asegura la muerte de todos los seres. Un solo cráneo en su pecho es el creador. La cobra o serpiente es el poder cósmico esperando que vive en todo. La enorme forma devoradora que se impone desde lo alto es el Gran Tiempo. Los tres ojos simbolizan el sol, la luna y el fuego o los tres poderes; crear, preservar y destruir. Dos ojos representan el mundo de dualidad mientras que el ojo del medio muestra la visión de no-dualidad. Su sonrisa indica una transcendencia imperturbable.
El simbolismo de Shiva Nataraja es religión, arte y ciencia fusionados en uno. La eterna danza de Dios de creación, preservación, destrucción y gracia sostiene un entendimiento oculto y profundo de nuestro universo.

Fuente: Internet

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