Savásana

savasana
La postura maestra
Savásana, comúnmente traducida como posición de cadáver, es considerada la mas beneficiosa y mas difícil de todas las posturas de la practica de Yoga. Típica mente practicamos Savásana al final de la clase de Yoga ya que nos ayuda a absorber e integrar los beneficios de nuestra práctica y al mismo tiempo nos relaja profundamente. En Savásana, tendemos el cuerpo boca arriba, extremidades relajadas y ojos cerrados, dejamos ir el esfuerzo en mantener un patrón de respiración y permitimos el ritmo de inhalación y exhalación inherente. Cuando la respiración es libre, la mente se libera. La posición de cadáver existe entre el dormirse y el esfuerzo.

Savásana es un ejercicio de autoconocimiento y auto observación pues notamos y ponemos atención a todo lo que surge, luego permitiendo que esto pase hasta poder llegar y permanecer en el momento presente. Esta posición es un acto de rendirse y aceptar; al rendirnos creamos espacio en la mente y en el cuerpo; al crear espacio en la mente y en el cuerpo aceptamos mejor lo que no nos gusta y estamos más dispuestos y aptos a adaptarnos al mundo y sus contratiempos.

Pattabhi Jois, el padre de Ashtanga Yoga, dice: “ Savásana ofrece la posibilidad de una pequeña muerte, cada momento, cada día…” nos enseña a soltar y dejar ir, a no atarnos ni aferrarnos. El Psicólogo y maestro de Yoga Michael Stone explica: “ Savásana es el arte de practicar nuestra muerte, poco a poco. El propósito de la práctica de Yoga es vivir vivamente de momento a momento sin dejarnos atrapar en el pensamiento o en la idea de “no pensar.”
Hay algo mas profundo solo estando aquí, solo aquí. No estamos tratando de crear una experiencia; estamos proporcionando el espacio y el tiempo para que las experiencias tengan lugar. Una experiencia, como el momento presente, siempre está esperando por un lugar para materializarse. La arquitectura de Savásana requiere que nosotros continuamente permitamos que el suelo en el que estamos acostados, literalmente el suelo de nuestros pensamientos y de nuestros cuerpos, desaparezca hasta que la construcción que enmarca nuestra experiencia pase. Este es un acto de morir y nacer a la vez. Nuestra imaginación nos mantiene muy ocupados explorando el mundo de las elecciones y las decisiones. Al final, no habrá elección, solo muerte, y todo pasará. Entonces, en el centro de nuestra humilde vida humana, donde siempre andamos buscando algo mejor, observa como el momento presente está a solo una pequeña muerte de ser alcanzado.”

En Savásana disminuyen la presión cardíaca y el ritmo de respiración, la tensión muscular y la ansiedad en general. A su vez, aumenta los niveles energéticos y la productividad. Produce un incremento en la concentración y la memoria, el enfoque, la capacidad cognitiva y la auto-estima; a su vez disminuye la fatiga y nos ayuda a dormir mejor. Savásana nos ayuda también a crear y restaurar la simetría en el cuerpo. Es un método que nos permite absorber y asimilar la energía que hemos creado a través de la práctica física de Yoga. La práctica de Yoga proporciona nueva información al sistema nervioso y nuevos retos físicos y mentales; Savásana representa una pausa que le permite al cuerpo integrar toda esta nueva información antes de enfrentar nuevamente el estrés de la vida diaria.

El Estrés crea cambios negativos en el organismo que pueden ser permanentes, como elevar la presión arterial, aumento en la secreción de adrenalina, aumento en la producción de Glucosa, tensión muscular, disminución en el funcionamiento inmunológico, en la libido y en la producción de insulina. Un estado de estrés prolongado causa ansiedad y depresión, metabolización inadecuada de las grasas del cuerpo, indigestión, insomnio, ataques de pánico, envejecimiento prematuro y desordenes inmunológicos. Savásana es un poderoso antídoto contra el estrés. Nos ayuda a mejorar la digestión, la eliminación y las habilidades reproductoras del cuerpo. Savásana aumenta la habilidad del cuerpo de sanarse de lesiones y enfermedades. Nos ayuda a reducir la presión arterial, a disminuir la presión cardíaca y a curar el insomnio. Savásana fortalece el sistema inmunológico y ayuda a balancear y regular el funcionamiento de algunas hormonas.

Savásana es una practica de des-apego; “soltar y dejar ir.” Es una de las posturas de Yoga más difíciles de dominar pues en ella aprendemos a entrar en un profundo estado de relajación al mismo tiempo manteniéndonos conscientes y en atención. Comenzamos por dejar ir el esfuerzo y la tensión en el cuerpo y enfocamos la mente en la respiración suave y profunda. Progresivamente vamos soltando las ideas y los patrones de pensamiento que causan tensión acumulada en los tejidos del cuerpo. Este acto consciente de soltar y dejar ir todo lo que nos ata al mundo físico, al mundo de las formas, y llegar al verdadero centro de nuestro ser, a esa parte perenne, aquello que trasciende la muerte del cuerpo físico. Una vez suspendidos en este estado de calma donde toda preocupación y toda tensión poco a poco se desvanece, nos permitimos descansar plenamente. Al final de Savásana rodamos hacia un lado del cuerpo (hacia el lado derecho es la tradición para permitir que el lado izquierdo, lado del corazón, quede hacia arriba) y quedamos en posición fetal por unos segundos observando como esta calma a inundado el cuerpo y la mente. La posición fetal simboliza que podemos comenzar cada día renovados y sin el peso de todo cuanto nos ata al mundo físico.

La práctica de Savásana debe traducirse al resto de nuestras vidas de manera que en cada momento podamos vivir el “soltar y dejar ir” permitiendo que todo lo que no es importante entre y salga de nosotros sin dejar huella.

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