Acepta

En la noche, lejos de las luces artificiales que modifican la realidad, podemos contemplar en todo su esplendor un cielo lleno de estrellas.

Luceros que alumbran nuestras vidas.
Metafóricamente hablando, cada una de esas estrellas representa a un maestro que con su ejemplo nos indica un camino.

Cada maestro un camino. Cada persona un camino.

A lo largo de la vida nos cruzamos con alguno, lo sentimos y es en ese momento percibimos de forma clara que es una de esas estrellas

que iluminan la noche.

En silencio damos las gracias a la Vida.

En este camino que es la vida, una de las cosas que nos cuesta entender al principio, es la palabra «confía», CONFÍA en mayúsculas.

Nos hablan de ella y nos quedamos mirando a la persona que lo hace, como si nos hablará en un idioma ininteligible para nosotros.

Con el tiempo esta palabra que es como una semilla, enraizará y acabará floreciendo y al hacerlo un cambio tendrá lugar en nosotros.

Sólo es el inicio de ese proceso. En realidad esta palabra nos acercará a la que realmente nos transforma, la palabra: ACEPTA.
¡Ah! Si la primera nos hizo trabajar, esta… ni te digo, nos va a dar un verdadero revolcón. Pero también se irá abriendo camino en nosotros y cuanto más lo haga, más nos iluminará con su sabiduría.

ACEPTA, linda palabra. Su vibración nos conmueve hasta lo más intimo de nuestros ser. Un día empezaremos a sentir su significado y en ese momento, la palabra confía desaparecerá de nuestro vocabulario y si apareciese ¿todavía? sería una palabra disfrazada. En realidad al decir confío estaríamos diciendo desconfió, ya que en la aceptación no es necesario recordar que debo confiar. Si lo hago es señal de que todavía queda por trabajar la verdadera aceptación.

Todo un desafió, toda una práctica, que nos permitirá crecer como personas.

Buena práctica.
Báchan Singh.

Meditando

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