¿Donde queda el silencio?

Mucho tiempo invertido en hablar, en ofrecer una opinión, en aconsejar. 
¿Tal vez ha llegando el tiempo de callar?, tiempo de silencio, tiempo de compartir una experiencia a través del ejemplo y no a través de la palabra.
Demasiadas palabras en el aire, demasiados consejos, demasiados estímulos. Demasiado ruido.
¿La alternativa?…”Un silencio amable, una escucha amable, un rostro amable, un corazón amable, un abrazo amable”
Ejemplo de un modelo de hacer las cosas de manera diferente.
No se vende, sólo se muestra. Nada más.
Tal vez alguien observe y actue de otra manera, tal vez no. Esa será su decisión. 
Ser transparente, ser consecuente.
Ser Humano.
Bachan Singh

Bachan Singh: Inspiración y práctica

Inspiración y práctica

“Todos los proyectos tienen la virtud de enamorarnos y mientras nos mantenemos en ese enamoramiento, no hay esfuerzo que nos aparte de ese camino, porqué el amor nutre y nos llena de energía.

El enfoque y el tiempo son los que cambian las sensaciones, dejamos de prestar atención al enamoramiento y a los beneficios que nos procura y empezamos a prestar más atención al esfuerzo que tenemos que hacer.

Enfócate en lo que amas y no en el esfuerzo que necesitas hacer para llevarlo acabo. Enfócate en el sentimiento que crea en ti ese amor y no en el ruido que genera el esfuerzo en tu mente.

Permanecer apasionadamente en el entusiasmo del enamorado, es el secreto de una buena práctica y la Vida es la práctica.

No hay más, sólo un profundo y extraordinario silencio.”
Bachan Singh

La libertad y la felicidad

La única felicidad posible es la de ser y para ser, uno debe aprender a ser libre de sí mismo.
La felicidad de ser implica estar presente y no ausentarse continuamente en un mundo paralelo creado en los pensamientos.
La felicidad es un estado intrínseco al Ser, de la que sólo podemos ser conscientes al estar presentes.
Sólo la libertad nos permite saborear la felicidad.

Bachan Singh

El Mundo y el Cuerpo

El Mundo, como tu cuerpo, están faltos de caricias, nunca hay suficientes…
Bachan Singh

Al final…

Al final, todo nos alcanza…
Bachan Singh

Una práctica espiritual

«Lo que hacemos es una práctica espiritual. Espiritualidad y práctica no pueden existir separadas»
Sharath Jois

Enamórate…

Enamórate de tu práctica y siente la pasión que eso desata en el interior de tu corazón. Desea el nuevo encuentro con vehemencia, como el enamorado anhela encontrarse de nuevo con su amada en un nuevo día, aún antes de despedirse de ella al final de este, y déjate devorar por la fiebre del reencuentro, hasta tal punto que sólo quede tu alma.

B.S.

Ser honorables

La Vida es honorable, no puede ser de otra manera, es un regalo Divino. Sin embargo no hay nada de honorable en la manera en como hemos decidido vivirla; en nuestro comportamiento con nosotros mismos y con los demás, con la tierra, con el aire, con el agua, con los animales. Nos creemos amos y señores de todo y no somos nada eso…aunque todavia no lo sabemos, la ignorancia nos ciega. Sólo hay un Señor y nosotros sólo somos sus humildes servidores. Tenemos que aprender a vivir y a comportarnos de manera honorable. Al final del día, son nuestras obras y no nuestras palabras, las que dicen si hemos sido o no, honorables.

En busca de la Arcadia.

Sin saberlo, andamos desorientados por la vida, buscando nuestra Arcadia, ese lugar imaginado en la antigua Grecia donde reinaba la felicidad, la sencillez y la paz en un ambiente idílico y viviendo en comunión con la naturaleza.
Pero nunca encontraremos ese lugar fuera, si previamente no lo encontramos dentro. Por eso es tan importante abrir los ojos y orientarnos en la dirección correcta…el corazón, esa y no otra es la verdadera Arcadia del ser humano.

Abhyāsa-vairāgyābhyāṃ tan-nirodhaḥ

Abhyāsa-vairāgyābhyāṃ tan-nirodhaḥ (Yoga Sutra I.12)

La mente puede alcanzar el estado de yoga por medio de la práctica y el desapego
Abhyasa la práctica constante es el medio para disolver los condicionamientos, las pautas mecánicas de comportamiento adquiridas en el pasado.

Abhyasa está basada en la práctica continua y mantenida en el tiempo, lo que nos permitirá desarrollar la presencia. Una práctica interna que hace posible el mantener una consciencia de observador sin prejuicios ni ideas preconcebidas. Según los textos clásicos, es el punto de partida para apaciguar las fluctuaciones mentales y empezar su transformación.

Por la práctica constante se destruyen los viejos hábitos y las tendencias mecánicas de la mente. Cuando el practicante se establece en abhyasa, el Sádhana impregna su inconsciente y empieza a formar parte de su personalidad, actuando desde las profundidades de su mente.

Aquí nace el camino del desapego, Vairagya, la libertad respecto de los deseos.

Realmente cuando práctico de manera regular y mantenida en el tiempo puedo observar todos esos cambios en mi persona. Estoy más centrado, sereno y durante más tiempo.

Además resulta más fácil y rápido volver a ese centro cuando percibes que lo pierdes.

Al estar centrados en el momento, también es más fácil ver cómo actúa la mente….los hábitos, la memoria, los condicionamientos y hasta qué punto dominan mi vida.

En ese centro donde la mente esta serena y receptiva a lo que sucede sin enjuiciar, surge una claridad que me brinda la oportunidad de trabajar el desapego.

Si estoy, puedo ser y es en el ser que puedo transitar la vía de la acción pura.

Hacer lo que sientes que tienes que hacer, libre de la memoria, de los hábitos, pero también de los frutos futuros. Fluir con la corriente de la vida y acercarme  un poquito más al estado de yoga.

Un paso te acerca al siguiente y así sucesivamente, cuanto más andas, menos te cuesta. Cuanto menos andas, más difícil es hacerlo. Esta es una de las primeras lecciones que aprendes en este camino, también lo silenciosa lucha que mantienes muchos, muchos días con tu mente camino de esa transformación.

Ella, su personaje el ego y la ignorancia, son como una elevada montaña que se alza ante nosotros y nuestra práctica, ante nosotros y nuestro Sádhana.

Nuestro camino es como el camino del aire o del agua, ¡Sí¡ la clave es la paciencia.

Si queremos dar forma a esa montaña, si queremos erosionarla y finalmente superarla, tenemos que ser persistentes, soplar como el viento, caer como el agua, sin desánimo, una y otra vez.

La paciencia es amarga pero su fruto es extraordinariamente dulce, seguramente tan dulce como el amrit, ese néctar que destila una parte del cerebro cuando el yogui entra en Samadhi.

De momento el asomo de ese gozo divino, son esos momentos de extraordinaria calma mental que nos aporta en ocasiones nuestra práctica.

Seguiremos dudando antes de realizarla y disfrutando después de haberla llevado a cabo. La noche siempre sucede al día.

No hay nada que se resista a un amor suave y paciente.

Buena práctica.

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